Cuando salieron al mercado, los discos SSD tenían un precio prohibitivo para el gran público, superior a los 8 dólares por GB de almacenamiento, de ahí que para muchos los discos duros de estado sólido solo fueran un complemento para los discos duros tradicionales, que todavía ofrecen gran capacidad a un precio asequible.
Los discos duros SSD han bajado de precio paulatinamente a lo largo de los últimos años, y todas las predicciones apuntan a que lo seguirán haciendo en los próximos meses. Entre otras cosas, por la tecnología NAND 3D que permitirá almacenar más datos con menor proporción euros/GB.
Según cálculos publicados por Information Week, los discos duros SSD podrían alcanzar la paridad en precios respecto a los HDD a finales de 2016.
Si eso llega a suceder podría suponer el inicio del fin para los discos duros mecánicos, que aunque tienen características diferentes su punto fuerte para la mayoría del público a día de hoy es que ofrecen mucha más capacidad por menos dinero.
El desarrollo de la tecnología NAND 3D ha llevado a fabricantes de la talla de Intel y Micron a prometer discos SSD de 10 TB en 2016, y se rumorea que podrían llegar a ofrecer hasta 30 TB hacia 2018, superando incluso la capacidad máxima de los discos HDD.
Los cálculos coinciden con las predicciones de Wikibon, que subraya que a pesar de la previsible caída de precio de los discos duros mecánicos en los próximos meses los SSD bajarán a una velocidad todavía mayor.
La posible paridad en precios, que todavía está lejos de convertirse en realidad, no transformará el panorama de la noche a la mañana. La supremacía de los HDD a día de hoy es incontestable, especialmente en el terreno de los dispositivos móviles, así que los discos SSD todavía tienen mucho que pelear para destronar a sus hermanos. Eso si nadie pone en duda su gran ventaja de poder ahorrar una gran cantidad de espacio físico.
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