La investigación está dirigida a las presuntas prácticas potencialmente abusivas de la distribuidora en la venta de libros electrónicos. Se centra en ciertas cláusulas que mantiene la compañía de comercio electrónico en los acuerdos que firma con los editores, obligados a informar a Amazon sobre otras ofertas de sus competidores para asegurarse de que no sean más competitivas.
El Ejecutivo comunitario asegura tener inquietud por esas cláusulas, que “pueden dificultar a otros distribuidores de libros electrónicos competir con Amazon”, según un comunicado divulgado ayer.
Bruselas investigará si esas prácticas limitan la competencia y reducen la oferta al consumidor. Amazon es el principal distribuidor de libros electrónicos en Europa. La investigación se centrará de entrada en los mercados con más demanda en el continente: de libros en inglés y en alemán.
Se trata de la segunda batalla que las autoridades europeas de competencia libran contra Amazon.
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